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21 de julio Día Mundial del Alzheimer

¿Necesitas apoyo para cuidar a un familiar con Alzheimer?

La comunicación también es una forma de cuidar

Hablar desde el cariño cuando las palabras empiezan a desaparecer

Cada 21 de julio se dedica una jornada para recordar la importancia de conocer el Alzheimer y dar visibilidad a las personas que conviven con esta enfermedad. También es una fecha para reconocer el esfuerzo de miles de familias que cada día buscan la mejor forma de cuidar a sus seres queridos.

Cuando una persona recibe un diagnóstico de Alzheimer, la enfermedad no afecta únicamente a su memoria. También cambia la manera en la que se comunica, interpreta lo que ocurre a su alrededor y expresa sus emociones. Esta nueva situación obliga a toda la familia a aprender otra forma de relacionarse.

En Grans i Xiquets llevamos más de 25 años acompañando a personas mayores y dependientes en sus hogares. A lo largo de este tiempo hemos comprobado que una buena comunicación mejora el bienestar de la persona con Alzheimer y reduce la ansiedad de quienes la cuidan.


El Alzheimer cambia la comunicación, pero no elimina las emociones

Una de las primeras dificultades que aparecen es la comunicación. La persona comienza a olvidar palabras, repite preguntas o pierde el hilo de una conversación. En ocasiones interpreta la información de forma diferente o responde con frases que no guardan relación con lo que se le ha preguntado.

Para la familia esta situación genera frustración. Es frecuente pensar que la persona no presta atención o que no hace un esfuerzo por recordar. La realidad es distinta. El cerebro procesa la información de otra manera y necesita más tiempo para comprender lo que sucede.

Aunque la memoria cambie, las emociones siguen presentes. Una mirada amable, un gesto de cariño o un tono de voz tranquilo continúan transmitiendo seguridad.

Por este motivo, aprender a comunicarse con una persona con Alzheimer resulta tan importante como atender sus necesidades físicas.


Cómo hablar con una persona con Alzheimer

La forma de comunicarnos influye directamente en su tranquilidad y en su calidad de vida.

Estas recomendaciones ayudan a mantener una comunicación más sencilla y cercana.

*Habla despacio y con frases cortas

Las explicaciones largas aumentan la confusión.

Es mejor transmitir una idea cada vez utilizando palabras sencillas y un tono calmado.

En lugar de formular varias preguntas seguidas, plantea una única cuestión y espera su respuesta.

*Mantén el contacto visual

Colócate frente a la persona antes de hablar.

Llamarla por su nombre y mantener contacto visual facilita que centre la atención en la conversación.

También es recomendable reducir el ruido del entorno, como la televisión o la radio.

*Evita corregir continuamente

Cuando aparecen errores de memoria, intentar convencer a la persona de que está equivocada suele aumentar su nerviosismo.

Si afirma algo que no corresponde con la realidad y no supone un riesgo, resulta más útil validar la emoción que está expresando y conducir la conversación hacia otro tema.

Muchas veces necesita sentirse comprendida, no corregida.

*Dale tiempo para responder

Responder requiere un mayor esfuerzo cognitivo.

Esperar unos segundos antes de volver a preguntar evita que la persona se sienta presionada.

El silencio también forma parte de la comunicación.

*Las rutinas aportan seguridad

Las personas con Alzheimer necesitan estabilidad.

Mantener horarios similares para levantarse, comer, pasear o descansar reduce la sensación de desorientación.

Las rutinas permiten anticipar lo que va a ocurrir y disminuyen la ansiedad.

Cuando es necesario introducir cambios, resulta recomendable hacerlo de manera gradual y explicarlos con tranquilidad.

*Favorecer la autonomía mejora la autoestima

El Alzheimer no significa perder todas las capacidades desde el primer momento.

Muchas personas continúan realizando tareas cotidianas durante bastante tiempo.

Vestirse, colaborar en la preparación de una comida sencilla, ordenar fotografías o cuidar una planta son actividades que mantienen la participación activa.

Hacer por ellos aquello que todavía pueden hacer limita su independencia.

Ofrecer ayuda cuando la necesitan, respetando sus tiempos, favorece su autoestima y conserva habilidades durante más tiempo.

*Comprender las emociones reduce los conflictos

En ocasiones aparecen enfados, miedo o tristeza.

Detrás de estas reacciones suele existir confusión o inseguridad.

Responder con paciencia ayuda mucho más que intentar razonar.

Cuando una persona pregunta varias veces lo mismo, no lo hace para molestar.

Cuando insiste en volver a casa, aunque ya esté en ella, normalmente busca un lugar donde se siente segura.

Comprender el origen de estas conductas cambia la manera de afrontarlas.

Cuidar al cuidador también forma parte del tratamiento

Muchas familias centran toda su atención en la persona enferma y olvidan sus propias necesidades.

Con el paso del tiempo aparecen el cansancio físico, el desgaste emocional y la sensación de no llegar a todo.

Descansar no significa abandonar.

Aceptar ayuda tampoco significa querer menos.

Compartir responsabilidades con otros familiares o contar con profesionales especializados permite ofrecer una atención más estable y mantener un mejor equilibrio emocional.

Quien cuida también necesita tiempo para dormir, desconectar, mantener relaciones sociales y cuidar su propia salud.

La atención domiciliaria mejora la calidad de vida

Permanecer en el hogar ayuda a conservar referencias conocidas.

Los espacios familiares aportan tranquilidad y favorecen la orientación.

La atención domiciliaria permite adaptar los cuidados a las necesidades de cada persona.

Un profesional especializado puede colaborar en el aseo, la movilización, la alimentación, el acompañamiento, la estimulación cognitiva y el apoyo emocional tanto a la persona con Alzheimer como a su familia.

Este acompañamiento también ofrece tranquilidad cuando los familiares necesitan trabajar o atender otras responsabilidades.

El apoyo profesional marca la diferencia

Cada persona vive el Alzheimer de una forma distinta.

No existen dos casos iguales.

Por esta razón, los cuidados deben adaptarse a la evolución de la enfermedad y a las necesidades de cada familia.

Contar con profesionales formados en atención domiciliaria ayuda a afrontar cada etapa con mayor seguridad.

En Grans i Xiquets acompañamos desde hace más de dos décadas a personas mayores y dependientes en Valencia y su área metropolitana, ofreciendo un servicio basado en el respeto, la cercanía y la atención personalizada.

Nuestro objetivo no consiste únicamente en prestar ayuda en el domicilio.

También buscamos que las familias se sientan acompañadas y dispongan del apoyo necesario para afrontar una situación que cambia con el paso del tiempo.

Cada conversación sigue teniendo valor

El Alzheimer modifica la memoria, pero no elimina la necesidad de sentirse querido.

Una palabra amable, una sonrisa, una caricia o unos minutos de conversación continúan dejando huella.

La comunicación no depende únicamente de recordar nombres o fechas.

También se construye con gestos, miradas y emociones.

Cada momento compartido tiene valor.

Cada muestra de paciencia transmite tranquilidad.

Cada acto de cariño ayuda a mantener el vínculo entre la persona con Alzheimer y quienes forman parte de su vida.

Porque cuidar también significa aprender una nueva forma de comunicarse.

Preguntas frecuentes sobre el Alzheimer

¿Cómo hablar con una persona con Alzheimer?

Con frases sencillas, un tono de voz tranquilo, contacto visual y dejando tiempo para responder. Evitar las discusiones favorece una comunicación más positiva.

¿Qué hacer cuando una persona con Alzheimer repite siempre la misma pregunta?

Responder con calma y comprender que la repetición forma parte de la enfermedad. La paciencia reduce la ansiedad y mejora la convivencia.

¿Es recomendable mantener rutinas?

Sí. Los horarios estables aportan seguridad y ayudan a disminuir la desorientación.

¿Cuándo conviene solicitar ayuda profesional?

Cuando la familia comienza a sentirse desbordada o la persona necesita apoyo en actividades básicas del día a día. La atención domiciliaria permite mantener una buena calidad de vida tanto para la persona con Alzheimer como para quienes la cuidan.

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